El verdulero y el índice de precios
Todos los meses sale un número que dice cuánto subió todo. Y todos los meses hay alguien en el mostrador que ya lo sabía.
Todos los meses, a media tarde, sale un número. Dos coma uno, tres coma cuatro, uno coma nueve. El número viene con gráficos, con comparaciones interanuales y con una discusión de tres días sobre si está bien medido.
Y todos los meses, dos semanas antes de que salga el número, hay un tipo en una verdulería de Rivadavia que ya sabe cuánto subió todo. Lo sabe porque le llegó el remito. Lo sabe porque el cliente que compraba dos kilos ahora compra uno. Lo sabe porque tiene que decidir si mantiene el precio del cajón o si lo sube y se le queda.
La economía se discute en abstracto y se vive en el mostrador.El Berretín
El remito llega antes que el gráfico
No estoy diciendo que el índice esté mal. Está bien: mide lo que dice que mide, con un método que se puede revisar. Lo que digo es que el índice llega tarde a un lugar donde la información ya circulaba.
Nosotros relevamos precios los martes, en once comercios de la ciudad. Es artesanal, es chico, no tiene rigor estadístico. Pero cuando la canasta local se movió 2,4 y el índice nacional dio 2,1, la diferencia no era ruido: era la carne y era el aceite, y cualquiera que compre acá lo podía anticipar.
La economía se discute en abstracto y se vive en el mostrador. Convendría escuchar más al mostrador.
Raúl Peralta
El Berretín
Columnista. Nació en Arroyo Seco, se fue, volvió y desde entonces escribe los viernes sobre lo que a nadie le urge.
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